El 29 de agosto se celebra el "Día del Árbol" en nuestro país.
Itinerario eco-cultural
Por Lic. Karina Madariaga
Área Educación.
Acuerdo Ambiental ONG
La simbología del árbol
El árbol es uno de los símbolos universales más ricos en significado. Comunica, por medio de las raíces, el mundo subterráneo con la superficie de la Tierra y levanta sus ramas hacia el cielo en busca de luz. También reúne los cuatro elementos: el agua circula por su cuerpo con la savia, las raíces se adentran en la tierra, el aire alimenta las hojas y el fuego surge de la fricción de la madera. Es un símbolo presente en muchas religiones y tiene un amplio abanico de significados según los rituales en los que participa. Por su parte, la simbología del árbol se extiende a todas las culturas y representa conceptos tan diversos como por ejemplo la fertilidad; la unión del cielo y la Tierra; la fuente de la vida; los vínculos del ser humano con la genealogía...
El árbol símbolo
Se ha dicho que por cada árbol talado deberíamos plantar otro. Y muchas veces nos preguntamos, cuando realizamos actividades de forestación con niños o adolescentes: ¿alcanza con esta acción? Pensamos en las selvas, los montes devastados…. Y la respuesta a ello es que ese árbol que allí destinamos, a nuestro entorno, es un símbolo. Él representa la vida y la decisión de vivir, el reconocimiento a su valor y, esperamos, fomenta su defensa en particular y la de la vida misma, en general.
Cultura y árbol
Etimológicamente, libro deriva de liber que, curiosamente, significa: membrana o corteza de árbol. Unidos desde el origen de la palabra, sus significados se toman muchas veces de las manos: escribir un libro, plantar un árbol….
Nuestra ONG ha propiciado desde su misma conformación, la difusión y cuidado del patrimonio natural, cultural y arquitectónico. En ese sentido, nuestro primer libro amalgama las nociones de raíces y de vuelos, en la lírica de Astul Urquiaga (p) e (h). Y este año ha socializado textos de diversos autores regionales con actividades para que todos los docentes que así lo deseen, puedan llevar esa parte del patrimonio a sus aulas.
Como corolario, queremos compartir la voz de algunos de esos poetas que han valorizado y ensalzado la figura de los amigos vegetales, desde un espíritu lírico.
Así, por ejemplo, Alfredo Omar Busch le ha puesto voz al árbol, en su poema CANTO DEL DIOS DE LOS ÁRBOLES, y ha hablado de esta manera:
Es el árbol mismo que se vuelve semilla y genera al viento, como un padre arbóreo creador de las cosas de la naturaleza. Efectivamente, su nombre es de oxígeno, su hálito transformador sostiene el ritmo de la vida.
Alberto Darío Valenzuela aúna en su decir poético la idea del árbol y la filosofía de la vida, esa que a veces cuestiona si vivir es el sueño y despertar es morir. En su poema SOBRE EL ÁRBOL DORMIDO leemos:
La simbología del árbol, relacionada con el canto de los pájaros y ese momento casi metafísico del retorno al nido, cuando zozobra o termina el día-vida y las cortezas se muestran marchitas o plenas de arrugas, se nos muestra cercana a todos.
Caro especialmente a los afectos de nuestra asociación, por constituirse en el punto de partida o raíz de nuestra investigación (derivada en nuestro primer título editorial), es este logro lírico vegetal de Astul Urquiaga (p) , titulado,precisamente, ARBOL:
Seguramente los árboles son vigías, y tienen algo de atalaya en nuestros entornos. Porque hay una línea vital que une la risa desde los niños que trepan a los árboles para construir allí su casa de fantasía hasta el suspiro humano frente a los racimos de pájaros que lo habitan y pueden volar.
En nuestro medio natural, la geografía que nos configura, muchos árboles han caído bajo los días, pero está en nuestra valoración y acciones preservar esos ejemplares, o rescatar la memoria vegetal de nuestros hermanos verdes.
Quienes deseen ver los textos citados en forma completa visiten www.acuerdoambiental.org o solicitar a karinamadariaga@arnet.com.ar